La Vida Social de nuestros hijos (2 a 4 añitos)

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Las relaciones sociales desempeñan un papel fundamental en el desarrollo del niño; en esta etapa, en la que adquiere conciencia de sí mismo, también su relación con el mundo se va enriqueciendo.

Las fechas señaladas, las fiestas, las navidades, los grupos de juego y las visitas son ocasiones en las que el niño vivirá de manera especial sus relaciones con otras personas, al ampliarse su horizonte con nuevas situaciones y vivencias. Y los padres deben estar preparados para afrontarlas adecuadamente.


Las Fiestas

A lo largo de estos meses van a darse diversas ocasiones que pueden convertirse en un día especial para el niño: las más comunes son los días de su cumpleaños, así como, las fiestas de Navidad, pero también existen otras, como las reuniones familiares, bodas, etc.

Si el niño de esta edad ya tiene de por sí una tendencia al egocentrismo, en estos días señalados va a tener motivos más que suficientes para sentirse el centro del universo. Sin embargo, un día es un día. Con esto no se quiere decir que en estas ocasiones se le tenga que consentir todo, pero sí se le hace sentir que es "su" día y que puede disfrutarlo al máximo, no por ello se va a perturbar su normal desarrollo. Al contrario, si el niño percibe que hay determinadas circunstancias en las que todo es "especial", ello le ayudará a comprender, por comparación, que el resto de días debe seguir una disciplina y unas rutinas.

Así pues, es natural que en esas jornadas se haga una excepción y se flexibilicen las rutinas cotidianas en lo que se refiere a horarios, alimentación, etc.
Si bien es cierto que, por regla general, en la dieta del niño deben evitarse las golosinas y otros preparados comerciales ricos en azúcares y grasas, en estos días se le pueden "consentir", pero siempre con moderación y si el pediatra no lo tiene prohibido por algún motivo especial. Tampoco es mala idea proponer al niño varias alternativas (que previamente los padres habrán seleccionado) en cuanto a la comida que desea tomar, para así darle la oportunidad de escoger aquello que más le gusta.

Los Cumpleaños

El día del cumpleaños del bebé es ideal para disfrutar en familia. Además de los padres, los abuelos o los tíos, es posible que el niño tenga primos de su misma o similar edad, o incluso vecinos o compañeros de juegos que los padres quieran invitar. En cualquier caso, es una buena ocasión para jugar y disfrutar juntos. Los padres pueden aprovechar la ocasión para fomentar en su hijo el juego participativo y la cooperación.

Aunque pueda ser agotador, se trata de que los adultos no sólo intervengan cuando vean que hay
algún pequeño altercado entre los niños, sino también de participar ellos mismos, cantando, bailando o proponiendo actividades.

Sin duda habrá regalos, no tan sólo de los padres sino de los otros familiares.
Aunque aveces les resulte difícil a los progenitores frenar su impulso de vaciar los estantes de la juguetería, no es recomendable excederse. Lo único que conseguirán es agobiar al niño, que no podrá asimilar tantas novedades al mismo tiempo.



Es mejor comprar pocos juguetes pero bien escogidos, teniendo en cuenta criterios pedagógicos, de seguridad, etc.
De todas manera, no hay que decepcionarse si finalmente el niño decide jugar la mayor parte del tiempo con un juguete viejo o con los envoltorios. Ya se ha comentado que están en una edad en la que cualquier objeto puede convertirse, en virtud de su imaginación, en otro muy distinto que le haga disfrutar al máximo.

No está de más que los padres, en la medida de lo posible, se pongan de acuerdo con los otros familiares en lo que se refiere a los regalos. No sería la primera vez que un niño recibe tres juguetes idénticos, con el consiguiente enojo por su parte y las molestias generadas a los que tienen que ir de nuevo a cambiar el regalo.

Fiestas de disfraces

Disfrazarse es, para el niño, una de las formas más significativas del juego de representación. Y cuando decimos disfraz, no nos referimos sólo a un vestido perfectamente confeccionado, sino a cualquier elemento que por obra de la fantasía infantil lo convierta en el personaje deseado.
Tanto en su centro de estimulación temprana, como en casa, el día de la fiesta de disfraces para un niño de más de dos años puede ser tan divertido como para los adultos, si no más. Es una buena ocasión, pues, para que el pequeño disfrute en compañía de otros niños de un agradable día de fiesta.

La magia de la Navidad

Estas fiestas, tan entrañables para los adultos, tienen una significación especial para los niños, especialmente a partir de esta edad, en que su imaginación les permitirá vivir con toda intensidad la magia inherente a las mismas.
En efecto, ahora que ya podrán imaginar, a través de lo que les cuenten los padres, a Papá Noel cabalgando con su trineo cargado de regalos o a los tres Reyes Magos viajando desde tierras lejanas a lomos de sus camellos para entregar juguetes a todos los niños, empezará a tomar cuerpo una de sus mayores ilusiones.
Pero no sólo es importante este aspecto, si no que también lo es su participación activa en todos los preparativos y las celebraciones que se suceden durante estos días. Ayudar a mamá y papá a poner el nacimiento o a decorar el árbol de la navidad puede resultar un verdadero placer para él y para toda la familia.
En lo que se refiere a los regalos, cabe recordar lo dicho anteriormente sobre la conveniencia de no exagerar en la cantidad de regalos.



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