El Desarrollo de tu Hijo (2 a 3 años)

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Los niños de esta edad suelen tener mala fama. Dondequiera que vayan, arrastran la etiqueta de “Los Terribles dos años”. Pero para tu hijo, los 24-36 meses es más bien un período de enormes aventuras y transformación personal, y para ti, como madre, resultarán más gratificantes que difíciles.

¿Qué tendrán los niños de dos años que los hace tan diferentes de cuando tenía uno? No tendrás tiempo de pararte y reflexionar sobre lo mucho que ha madurado tu hijo, pero serás consciente de que ha aumentado en movilidad, sentido de la aventura, lenguaje y sociabilidad. También será adorable, y sabe lo mucho que te quiere aunque aún no es capaz de expresar la profundidad de sus sentimientos con palabras. El centro de su mundo eres tú, y la casa, pero cada vez sentirá más curiosidad y deseo de probar los límites y desarrollar su independencia.

Cambios significativos

Aunque aún es muy egocéntrico, tu hijo también es más consciente de sí mismo, y empieza a desarrollar pensamientos, deseos y opiniones propias que no dejarán de aumentar durante el siguiente año.
Cada vez valora más su independencia y quiere aprender a hacerlo todo por sí mismo, dirá “Yo hace” y “No!”. Durante los próximos doce meses, utilizará toda su movilidad y lenguaje para aprender más sobre su mundo. Su cerebro y su memoria se desarrollarán rápido. La velocidad y amplitud de los cambios emocionales que tienen lugar pueden ser abrumadoras, para tu hijo y para ti.

Tu hijo te necesita aún más durante este período emocionante. Tú eres su ancla, su puerto, y su control externo. Te necesita para ayudarlo a controlar, comprender y dirigir sus sentimientos de manera que se sienta cómodo. Al entender los mecanismos de su comportamiento, podrás emplear estrategias eficaces para hacerle frente y conseguir así que la vida sea más divertida y amable para todos.

Límites al comportamiento

Las rabietas y el arte de decir “no”, son típicas de este grupo de edad, pero ambas poseen una función importante.  El niño lucha con sus padres y también consigo mismo. Está aprendiendo sobre sentimientos personales y límites, además de la posibilidad del autocontrol. Estas habilidades implican que empieza a probar sus límites personales y a volverse independiente. Junto con la alegría por el descubrimiento de la independencia, aparecerá una fuerte necesidad de autonomía y seguridad.


Esta es la edad ideal para empezar a establecer sencillas directrices y rutinas de comportamiento. Los límites de comportamiento no consisten en ser muy estricto y controlador. Ni tampoco tienen como objetivo evitar que el niño se exprese o experimente. Su principal función es la de hacer comprender a tu hijo cuáles son sus límites y a aprender a un nivel básico cómo regular su estado de ánimo y comportamiento. Procura no prestarle más atención al mal comportamiento que al bueno, ya que reforzarías el malo.

Ayudar a tu hijo  manejar las emociones fuertes

Parte importante del desarrollo social es la capacidad de experimentar toda clase de sentimientos. Comprender que los sentimientos pasarán y que pueden ser controlados, le dará a tu hijo las herramientas para gestionar sus emociones.
  • Busca señales de frustración, sobre todo si tiende a morder, pegar o chillar.
  • Intenta no perder los nervios. Dale instrucciones claras para que cese en su comportamiento, pero no te molestes en explicarle porqué debe parar. Es demasiado pequeño para entenderlo.
  • Explícale a tu hijo cómo se siente para que empiece a aprender el lenguaje que describe sus sentimientos.
  • Desvía la atención de tu hijo con una actividad en lugar de centrarte en la negatividad.
  • Sé realista: Los problemas suelen producirse cuando el niño está cansado, hambriento, aburrido o sobreexcitado.
  • Puede que necesites retirar a un niño enfadado y agresivo de la situación para que pueda tranquilizarse.


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