Rivalidad entre hermanos

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Es normal que haya un intervalo de unos dos años entre los hijos, así que cuando el primero tenga unos dos años, el segundo pueda estar ya en camino o incluso haber nacido. Sin embargo, en el momento en que nace el segundo hijo (de hecho, en el momento en que el primogénito comprende que tiene un hermanito o hermanita en camino), es necesario plantearse la posibilidad de que exista una rivalidad entre hermanos. Los celos entre hermanos son tan comunes que la mayoría de los psicólogos los consideran normales, y surgen porque los hijos compiten por el tiempo y la atención de sus padres. No obstante, usted puede hacer mucho por suavizar esta rivalidad.

Sobre la rivalidad entre hermanos:

Su hijo quizá demuestre celos de sus hermanos o hermanas de varias maneras. Por ejemplo, un niño de dos años puede volverse caprichoso cuando nace otro bebé, o uno de tres años puede quejarse de que su hermanito juega con sus juguetes sin pedirle permiso. Pero la rivalidad entre hermanos no se limita únicamente al primogénito. Existen evidencias científicas de que los hijos segundo y tercero pueden enojarse con la llegada de un nuevo hermano, aunque ya estén acostumbrados a convivir entre ellos. Y los niños más pequeños tienen a veces celos de los hermanos mayores, razón por la cual su hijo de 18 meses puede echarse a llorar cuando ve que su madre acuna a su hermana mayor, porque quiere todo el amor maternal para él.


Si su hijo tiene alrededor de dos años cuando nazca su primer hermano probablemente expresará sus celos pegando al recién nacido, antes que quejándose ante usted. Por fortuna, esta conducta cambia a medida que el niño crece, y las expresiones físicas de celos son cada vez menores.

La diferencia de edades entre sus hijos también puede influir en la intensidad de los celos que sientan. La rivalidad entre hermanos tiende a ser mayor cuando los hermanos se llevan entre 18 meses y  2 años, y menor cuando la diferencia de edades es mucho más reducido o mucho más amplia. Si su primogénito es muy pequeño cuando nazca su segundo hijo, apenas notará la llegada del recién nacido porque estará absorto en sí mismo; y si tiene varios años, es menos probable que se sienta amenazado por la presencia de un recién nacido porque estará más seguro en sus relaciones familiares y ya habrá instaurado una rutina diaria.

Cuando el mayor apenas anda:

Es la diferencia de edades en la que surgen más problemas. A esta edad, a los niños les gusta salirse con la suya y esperan que el mundo gire a su alrededor. Desde esta perspectiva, es comprensible que el mayor se enfade con la llegada de un nuevo miembro a su familia, porque el menor necesitará mucha atención.
Si está embarazada cuando su primogénito apenas anda, debe hablarle del nuevo bebé en cuanto se le empiece a notar el embarazo, probablemente alrededor del cuarto o quinto mes. Debe explicarle que le quiere igual que siempre y que el recién nacido también le querrá. En este momento, el niño necesita confianza y conviene responder abierta y sinceramente  todas sus preguntas.


Si no se queda al margen del embarazo y se le permite notar los movimientos del bebé en la barriga, sentirá que forma parte de este importantísimo acontecimiento familiar. Anímele a que compre un regalo para el recién nacido y asegúrese de que éste tenga otro para él cuando se conozcan (si el bebé nace en el hospital, esconda el regalo en la canastilla antes de ingresar).
Recuerde que el primogénito necesita sentirse querido y apreciado, sobre todo cuando el recién nacido es el centro de atención. Por absorbente que sea la rutina de cuidar de un bebé, procure encontrar tiempo para estar a solas con su primogénito todos los días, a fin de recordarle que le ama igual que siempre.

Consejos:
  • Evite comparar a su hijo mayor con el bebé: Pocas cosas pueden provocar más antagonismo y resentimiento que decirle a su hijo, por ejemplo, que su hermano menor no es tan fastidioso como él a la hora de acostarse.
  • Anime a su hijo a jugar con el más pequeño: Una de las mejores maneras de evitar la rivalidad y mejorar las relaciones entre ellos es animar al mayor a dedicar unos minutos al día a jugar con su hermanito o hermanita.
  • Dígale a su hijo mayor que el pequeño le quiere: Se alegrará cuando usted le diga, por ejemplo, que su hermanito está orgulloso del modo como él colorea los dibujos. Todo niño quiere servir de modelo a su hermano menor.
  • Trate a sus hijos como individuos: No tendrá que relacionarse con ellos exactamente del mismo modo, sino que debería intentar identificar sus necesidades personales a media de que surjan. Cada niño tiene rasgos distintivos propios.
  • Trate la rivalidad cuando surja: Si su hijo muestra signos de celos hacia el recién nacido, trate el asunto en el acto, en lugar de dejarlo para más tarde. Explíquele que es normal sentir celos de vez en cuando, pero que usted les quiere a los dos por igual.