Necesidades Especiales

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Las estadísticas indican que uno de cada cinco niños tiene necesidades especiales, en otras palabras, su desarrollo no sigue el modelo habitual. Por ejemplo, no aprende a hablar al mismo ritmo que otros niños de su edad, no ha dado su primer paso mucho después de que sus iguales se sostengan en pie o no sabe usar un juguete concreto aunque haya sido diseñado para su grupo de edad. Un niño con necesidades especiales tiene las mismas necesidades emocionales que cualquier otro niño, pero además tiene otras que afectan a la estimulación.


Identificación:

Algunos problemas del desarrollo no se detectan hasta que el niño tiene al menos 15 meses de edad, por ejemplo, cuando no empiece a hablar en la época esperada porque su comprensión parezca estar menos avanzada de lo que correspondería a un niño de esta edad. Si usted tiene alguna duda acerca del desarrollo de su hijo, hable con su pediatra o con el médico de cabecera. Lo más probable es que no tenga motivos de preocupación, pero le tranquilizará más la opinión de un profesional.

Evidentemente, es una causa de ansiedad descubrir que un hijo tiene necesidades especiales. Algunos padres se sienten culpables, aunque esté claro que no es culpa suya. Es útil compartir estos sentimientos con su pareja o un amigo comprensivo y sensible. Las familias de los niños con graves problemas de desarrollo necesitan asesoramiento profesional cualificado.

Importancia del juego:

Un niño con necesidades especiales sigue aprendiendo a través del juego; es tan importante para él como para cualquier otro niño. Sin embargo, quizá necesite ayuda adicional para sacar el máximo partido a la estimulación que usted le proporcione. Supervise sus pautas de juego y sus reacciones ante los juguetes y otras actividades estimulantes para descubrir las maneras  más eficaces de captar su interés y potenciar sus progresos.

Adopte una perspectiva positiva.  Existe una solución práctica para cada dificultad y obstáculo que su hijo se encuentre cuando juegue. Por ejemplo:

Esfuércese más por estimular su interés, mostrándole una gama más amplia de juguetes y jugando más tiempo con él.

Su capacidad de concentración es limitada y pierde el interés rápidamente. Juegue con él durante intervalos más cortos pero más asiduamente a lo largo del día. Su concentración será más aguda cuando la emplee en ratos breves.

Su control manual es escaso y no puede sujetar bien los juguetes con los dedos. Ábrale los dedos con delicadeza, coloque el juguete en la palma de su mano y ciérrele los dedos a su alrededor. Así irá percibiendo la sensación de abrir y cerrar las manos.

El desarrollo del lenguaje es más lento de lo esperado y aún no es capaz de combinar dos palabra par construir una frase. Siga ampliando su vocabulario hablando con él, cantándole canciones y recitándole rimas infantiles, así como hojeando libros con él.

Su desarrollo físico más lento restringe su capacidad de encontrar y trasladar objetos que le llamen la atención y acérqueselos. Así superará la limitación que le impone la restricción de su capacidad física.
Conozca los puntos fuertes y débiles de su hijo para diseñar las estrategias de juego adecuadas. Aunque este progreso sea más lento de lo esperado, avanzará y mejorará sus habilidades durante el segundo y tercer años si cuenta con mucha estimulación.

Consejos

1.       Recalque las similitudes, no las diferencias. Piense siempre en las similitudes entre su hijo y otros niños, en lugar de concentrarse en las diferencias. Su hijo tiene cualidades especiales y las desarrollará mejor si usted tiene una actitud positiva.

2.       Imponga una disciplina razonable. Los padres pueden ser reacios a aplicar reglas firmes de conducta a un niño con necesidades especiales. Pero él necesita que le impongan límites a su comportamiento igual que cualquier otro niño.

3.       Recopile información. Cuanto más sepa sobre la dificultad de desarrollo concreta que experimenta su hijo, mucho mejor. Documéntese sobre ella, hable con los profesionales que tratan a su hijo y procure aprender también escuchando las experiencias de otros padres.

4.       Valore sus logros. Comparados con otros niños que progresan a un ritmo rápido, los logros de su hijo pueden parecer relativamente menores. Pero para él son enormes, y le vendrá muy bien el entusiasmo de sus padres por cada paso que avance.

5.       Sea paciente e insista. Quizá le frustre y decepcione esta ausencia de progresos, pero insista en las actividades de estimulación , a pesar de esta aparente falta de resultados. Su paciencia se verá recompensada tarde o temprano con un pasito adelante. 

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