Estimulación de las aptitudes lingüísticas: de los 22 a 24 meses.

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El lenguaje es ahora parte importante de su vida. Para cuando cumpla su segundo año, su hijo será mucho más comunicativo, captará mejor el sentido de las palabras, la gramática y la estructura de las frases y gozará hablando con otras personas. En particular, le encantará relacionarse con otros niños de su edad, aunque no siempre se hagan entender entre ellos.


Usted sigue teniendo una enorme influencia en el desarrollo de las aptitudes lingüísticas de su hijo. Descubrirá que aprende el vocabulario y las frases que usted emplea habitualmente.

Intente que las palabras que usa con su hijo sean básicas pero variadas. En lugar de utilizar la misma palabra cada vez, ofrézcale alternativas con el mismo significado. Por ejemplo, puede sustituir a veces la palabra “grande” por “enorme” o “inmenso”, la palabra “lindo” por “precioso” o “bonito”; su hijo captará la idea y cuando oiga usar palabras distintas empezará a hacer lo mismo.  Así ampliará gradualmente su vocabulario.

Espere que su hijo cometa muchos errores al hablar; es una parte normal del proceso de aprendizaje.

A veces mezclará las palabras, se confundirá ocasionalmente, pronunciará mal las primeras letras de tanto en tanto, e incluso formará palabras y construcciones gramaticales completamente nuevas (por ejemplo, cuando acaba de de ponerse un zapato quizá diga “puesto” en lugar de “puesto”).

No le corrija cuando cometa errores lingüísticas para no provocarle ansiedad.

Una estrategia más eficaz es repetir lo que él intentaba decir utilizando las palabras o construcción correctas, como si le diera la razón en lugar de señalarle un error. Si ve un perro alejándose y dice, por ejemplo “guau guau va”, replíquele ”Es verdad, el perro se va”. Ofrecerle así un modelo de lenguaje le enseña a decir las palabras correctamente, sin minar la confianza en sí mismo.



Su hijo espera que todo el mundo le comprenda; él sabe lo que intenta decir y por eso supone que los demás también. Y quizá se irrite cuando de pronto piense que usted no entiende lo que quiere decirle. Cuanto más le pida que lo repita, más de enfadará. En esta situación, utilice otra estrategia. Puede decidir distraer su atención hacia algo completamente distinto, o bien asentir con la cabeza como si hubiera entendido exactamente lo que ha dicho.

Consejos:

Déjele hablar a la hora de comer: Tanto si come solo  como si lo hace con el resto de la familia, anímele a conversar mientras come. La atmósfera relajada, sumada al placer de comer, es probable que le vuelvan particularmente locuaz.

Juegue a mover los labios y la lengua: Sitúele ante un espejo y muéstrele cómo mover la lengua en todas direcciones, hinchar los carrillos y emitir los sonidos “p” y “d”. Así mejorará el control de la lengua y de los labios.

Pídale qe invente canciones: Toque  una melodía sencilla sin palabras y propóngale que invente la letra para acompañarla. Al principio quizá se quede boquiabierto, pero en cuanto capte la idea se divertirá mucho creando sus propias canciones.

Muéstrele fotografías de la familia recientes: Él estudiará las fotografías con gran atención cuando reconozca a las personas que aparecen, y le encantará reconocerse a sí mismo. Utilícelo como estímulo para hablar de los sucesos y fiestas familiares de las fotos, que quizá recuerde en parte.

Cometa “errores” ocasionales cuando le lea cuentos: Para agudizar su capacidad de escuchar, léale un cuento conocido pero cámbiele alguna parte menor (por ejemplo, el nombre de un personaje) y espere a que su hijo detecte el error.

Mi hijo tartamudea

Tartamudear es habitual en los niños de hasta 2 años; a esta edad, a menudo empiezan a pronunciar una palabra, no la completan, empiezan a repetirla y así sucesivamente. Las repeticiones y las dudas de este tipo son frecuentes cuando el desarrollo de las aptitudes lingüísticas de un niño empieza a acelerarse. Por fortuna, la mayoría de los niños de dos años pasan por la fase de tartamudeo sin ninguna ayuda, a medida que aumenta su confianza.

Si su hijo tartamudea, asegúrese de que nadie (incluyendo a sus hermanos y hermanas mayores) se burle de él, intente imitarle o presionarle para que vaya más rápido. Necesitará que le dediquen tiempo, paciencia y apoyo para superar esta fase.
  

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