El juego

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Dicen los expertos que el juego es para el niño “el principio de actividad intrínseco a su naturaleza…lo denso, lo serio, lo importante, lo comprometido”. Comprobemos lo anterior observando las elaboradas construcciones lúdicas de una niña pequeña en su relación con su juguete favorito: su intercambio verbal con éste, sus afectos, su alto grado de concentración y probablemente su llanto cuando sus padres, por alguna razón, le digan que ya es hora de parar el juego.


¿Qué es el juego? Y ¿Para qué es importante? ¿A qué edad empiezan a jugar los niños? Estas preguntas pueden tener respuestas variadas, que vienen desde la zoología, la antropología, la psicología, la pedagogía y las neurociencias.
Primeramente, reconozcamos el carácter adaptativo del juego. Los miembros de ciertas familias de animales, como los caninos, felinos y primates, despliegan este comportamiento con fines de aprendizaje social, y también para el establecimiento de jerarquías entre hermanos y hermanas de una misma camada.
En la cría humana el juego también tiene un carácter adaptativo, es decir, es necesario para el aprendizaje, desarrollo físico, bienestar psicológico e inserción en el medio familiar y social. Veamos porqué.

1.       El juego es trascendental para el desfogue de tensiones emocionales.

2.       El juego permite al niño construir, dirigir y vivir experiencias que contribuirán al desarrollo de su personalidad y autoestima.

3.       El juego contribuye a la adquisición de conocimientos, al aprendizaje de leyes del mundo físico y a la asimilación de comportamientos socialmente establecidos.

4.       El juego es un medio fundamental para el desarrollo integral, pues involucra a la sensorialidad, la percepción, el afecto, la coordinación motriz, el pensamiento, la imaginación, etc.

5.       El juego es necesario para la creación de autopistas neuronales, sobre todo durante los cinco primeros años de vida.

Definir el término “juego” no es fácil, pues al intentar hacerlo nos enfrentamos con limitaciones de orden conceptual y experimental. Es por ello que muchos pedagogos prefieren formular esta definición partiendo de las características descriptivas de una situación lúdica.

El juego:
·         Es placentero, divertido y está asociado al gozo.
·         Tiene un fin eminentemente interno, nunca externo. Un niño juega por la simple satisfacción que la actividad lúdica genera, y no con la finalidad de obtener un premio o reconocimiento.
·         Es espontáneo y voluntario. No se requiere exigirle a un niño que juegue pues él lo hará por propia iniciativa.
·         Requiere de cierta participación activa por parte del jugador. En este sentido, ver televisión u oír música no son consideradas actividades lúdicas.

Pero la definición anterior, basada en características descriptivas, nos lleva a cuestionar la existencia del juego en los lactantes. ¿Están ellos en capacidad de participar activamente, de una manera espontánea y con un control voluntario de movimientos, en una acción lúdica?

Cuando un niño de dos meses agita un sonajero: ¿quiere agitar  sólo su mano o intenta agitar tanto su mano como el sonajero? En respuesta a estos interrogantes, digamos que la anterior definición de juego es aplicable para niños mayores, y que el lactante sí juega, pero de una forma más pasiva que activa, necesitando de la intervención de los padres para generar un intercambio lúdico.
En la exploración de su entorno el lactante mayor producirá movimientos cambiantes. Cuando descubra una pauta de acción será capaz de repetirla una y otra vez, aspecto que poco a poco lo ayudará a perfeccionar sus destrezas lúdicas.
Pila de Aritos
En el infante, existirá un intercambio lúdico cuando se produce “una interacción intencionada de movimientos dentro de una secuencia de actividad al parecer dotada de propósito”. Veamos un ejemplo. Una madre y su niño aprenden y ejecutan repetidamente un patrón interactivo que es fuente de gozo para ambos. Ella le sonríe y canta al bebé. Este responde con gestos de placer, sonidos, expresiones faciales, movimientos y sobre todo con la dirección y fijación de su mirada. En ocasiones él inicia la interacción, en otras lo hace ella.
La actividad lúdica irá madurando poco a poco, desde la acción, hasta alcanzar niveles de representación que se expresarán en el juego simbólico que aparece aproximadamente a los tres años de edad.

Clasificación y desarrollo del juego infantil según la edad (de acuerdo con Jean Piaget)

·       Juego sensoriomotor (0-2 años): consiste en repetir ciertos movimientos. El niño obtiene placer al sentirse capaz de repetir ciertos movimientos, de lograr el dominio de capacidades motoras y de experimentar con los sentidos. Por ejemplo, el niño saca un juguete de la caja, lo toca, lo m     ira y lo vuelve a colocar en la caja. En esta etapa evolutiva es fundamental la relación emocional con los padres a través del juego.

·         Juego simbólico (3-5 años): El niño adquiere la capacidad de codificar sus experiencias en símbolos, puede recordar imágenes de acontecimientos e inicia juegos colectivos con sus pares. Por ejemplo, utiliza una caja de cartón como nave espacial, mientras sus amigos aportan nuevas ideas al juego.
Cocina para juego de Roles
·       Juego sujeto a reglas (6 años en adelante): El niño ha comenzado a comprender ciertos conceptos sociales de competencia y cooperación. Empieza a ser capaz de trabajar y pensar con mayor objetividad. En este tipo de juego surgen las reglas lúdicas que se estructuran sobre la base de reglas que requieren de actuaciones en grupo. Por ejemplo, los niños juegan al gato y al ratón, a las chapadas, y a las escondidas. La posibilidad de comprender las reglas de un juego y sujetarse a ellas está relacionada con la capacidad de comprender la situación del otro jugador y asumir determinados roles.

Entre los dos y tres años surge el llamado juego egocéntrico, que se caracteriza por el hecho de que le niño juega de manera independiente, hablando para sí mismo y sin interesarse en el juego de sus pares. La actividad lúdica es principalmente motriz y a través de ella se adquieren conocimientos y destrezas útiles para el manejo de objetos del medio.

Los juguetes según la edad de nuestros hijos:
A continuación les presentamos un corto video en el que se describen algunos de los juguetes que podemos usar junto a nuestros hijos para estimularlos mediante el juego según su edad.


Tal como se menciona en el video ilustrativo, estos juguetes son alternativas muy útiles para nuestros pequeños, y debemos tener en cuenta el lugar y la marca antes de comprarlos. Acá les dejamos el link de "Linio" !una página amiga en donde los pueden adquirir fácilmente y con total garantía.

Fuente: Estimulación temprana, inteligencia emocional y cognitiva.

1 comentarios:

  1. Claudia dijo...:

    Muy buen aporte. Los juegos constituyen una estrategia eficaz para optimizar el desarrollo tanto físico como cognitivo de los más chicos.