¿Cuál es tu estilo de paternidad?

Etiquetas: , ,

Querrás dar la mejor orientación y cuidados, pero en algún momento es probable que adoptes un estilo de ser madre conveniente e instintivo, en lugar de conscientemente desarrollado. ¿Cómo conseguir un estilo que funcione tanto para ti como para tu familia, y qué deberías evitar?


Tu estilo de ser madre surgirá a partir de tus ideas personales sobre cómo debería ser una buena madre, de tus propias experiencias como hija, de tu comprensión instintiva hacia tu hijo, y de los resultados personales (así funcione o no tu enfoque personal). A medida que se desarrollan los niños, muchos padres se vuelven críticos y contemplan los “problemas” de sus hijos como una falta de aptitud y no como una parte del proceso de crecimiento. Los errores y los desafíos son una parte del proceso de crecimiento. Los errores y los desafíos son una parte importante del proceso de aprendizaje y desarrollo de aptitudes para los niños y para los padres.

Todos los padres se enfrentarán a desafíos. Si eres realista sobre los altibajos al criar niños y eres consciente de que no siempre acertarás, es más probable que puedas enfrentarte de manera realista a los retos. Lo importante es aprender lo que funciona y lo que no funciona tanto, para ti tanto como para tu hijo, de modo que él se sienta amado, feliz y protegido.
Si pretendes ser un padre perfecto es posible que te frustres o que te sientas fracasado, y el niño puede sentir que te falló.

La opinión del psicólogo
Al considerar los estilos de ser padres, los psicólogos tienden a fijarse en dos aspectos fundamentales de los cuidados: el nivel de control que ejercen los padres, y el grado de afecto que muestran. Un sano equilibrio entre el afecto y el control se traduce en una educación afirmativa o autoritaria que proporcionará unos límites claros y consecuentes. Las directrices deben equilibrarse con amor y afecto para que el niño no se sienta aislado o rechazado, aunque se le imponga disciplina.



Cuatro estilos de ser padres

A=Dictador (control alto/afecto bajo) “Estoy totalmente en contra de toda esta tontería de la educación liberal. Los niños deben aprender a comportarse. Un tirón de orejas nunca hizo daño”. Los padres que muestran un enfoque dictatorial piensan que lo principal es mantener a los hijos bajo control, y que mostrarles afecto cuando se han portado mal es señal de debilidad. La cita anterior es un ejemplo extremo y obviamente inaceptable de esta actitud. El castigo físico puede establecer un círculo negativo entre los padres y el niño que enseñe a este último que la violencia es una manera aceptable de resolver los problemas. ¡Imagina cómo te sentirías si tu jefe te golpeara cada vez que llegaras tarde a una reunión!.

Los padres dictadores tienden a decirles a los niños qué hacer y cómo hacerlo, sin permitirles probar el método del ensayo y error. Pueden infringir castigos severos y muestran unas expectativas de comportamiento para sus hijos que son inadecuadas para la edad y madurez del niño. Sin ayuda o consejos puede ser muy difícil romper este hábito. En el fondo de este estilo de ser padres reside una arraigada ansiedad basada en el temor de que el niño no se comporte, o de que el padre pierda el control sobre su hijo.

Si te identificas, juega y abraza más a tu hijo. Él necesita sentirse seguro y saber que lo aman. Una crianza dictatorial no representa ninguna ventaja. La falta de afecto puede provocar en el  niño un sentimiento de falta de amor. A la larga, esto puede traducirse en una persona que tenga problemas de agresividad, retraimiento, angustia interiorizada y baja autoestima.

B=Autoritario (control alto/afecto alto)“Hemos intentado poner en práctica directrices de comportamiento y una rutina diaria. No siempre funciona, pero cuando lo hace, ayuda a que la vida fluya más fácilmente, y en casa todos saben qué hacer”. A los padres autoritarios les gusta mantener en control de la casa, y tienden a compaginar las directrices de comportamiento con un alto grado de afecto hacia sus hijos.

Unas normas y expectativas claras hacen que el niño se sienta seguro, disfrutando de la rutina y sabiendo qué esperar. Los padres que proporcionan directrices claras a sus hijos y les muestran su afecto, a menudo adaptan su respuesta al grado de necesidad o disgusto del niño. Estos padres suelen ser más conscientes del tipo de comportamiento adecuado para la edad y el desarrollo del niño que los de las demás categorías.
Un elevado control junto con mucho afecto es la combinación ideal.

Uno de los mayores desafíos para los padres consiste en mantenerse consecuentes cuando están bajo presión. Cuanto más lo consigas, mayores serán las recompensas tanto para ti, como para tus hijos. Las investigaciones demuestran que, a largo plazo, los hijos de padres autoritarios tienden a sufrir menos problemas de comportamiento, son más capaces de hacer amigos y tienen más éxitos académicos.



C=Negligente (control bajo/afecto bajo) “Los chicos nunca parecen escucharme, de modo que he renunciado a intentarlo y los dejo que se las arreglen solos” Un nivel bajo de afecto junto con pocas o ninguna directriz de comportamiento es duro para el niño porque implica que los padres no esperan nada de ellos, además de mostrar una falta de interés en su desarrollo. Este estilo suele surgir cuando los padres han sido ellos mismos unos niños descuidados, o si algún trauma interfiere con el vínculo temprano entre los padres y el bebé.

Los padres negligentes suelen sentirse deprimidos.
Los niños que han sido descuidados tanto en su bienestar emocional como en los límites de comportamiento tienden al desarrollo de problemas más adelante. Una relación cálida y positiva con tu bebé generará enormes dividendos cuando sea mayor.

D=Permisivo (Control bajo/Afecto alto) “Me disgusta verlo llorar. No soy capaz de mantenerme firme. Es mucho más fácil ceder y disfrutar de un abrazo” Los padres permisivos pueden creer que son muy cariñosos al mostrar un elevado afecto personal hacia sus hijos y muy poca preocupación por el control. El problema para los niños es que no aprenden los límites de su comportamiento y seguirán empujando hasta encontrarlos.

Con pocas normas o disciplina, y muy pocas exigencias o expectativas hacia un comportamiento adecuado, el hijo de unos padres permisivos está avocado más adelante al desastre. Existe el riesgo de que los hijos sean alienados socialmente porque no habrán aprendido a regular su propio comportamiento y tendrán problemas para determinar qué es aceptable. Las investigaciones demuestran que los niños criados en un ambiente demasiado permisivo pueden mostrar tendencia a ser agresivos, impulsivos, poco responsables y comportarse mal en el colegio.

Por supuesto, puede existir más de un estilo de ser padres en una misma casa, y se puede adoptar uno u otro según el momento. Tu estilo dependerá de tu propia experiencia. Lo importante es encontrar el equilibrio entre el afecto y el control, y mantenerse consecuente, para que tu hijo se sienta amado incluso en situaciones en las que deberás mostrar cierta dureza.

Las reglas básicas de la paternidad:

Existen cuatro reglas básicas de paternidad que deberían ser aplicadas siempre que fuera posible, sobre todo cuando te sientas enojada y con muy pocas ganas de seguirlas:
-          Ama incondicionalmente a tu hijo por quién es, independientemente de lo que haya hecho.
-          No olvides que cada niño es único, evita comparar a tu hijo con otros, y no lo etiquetes.
-          Abraza y elogia a tu hijo siempre que sea posible, no necesitas un motivo para mostrarte afectuosa con tu hijo.
-          Respeta en todo momento sus sentimientos y trata a tu hijo como te gustaría que te tratara a ti.

0 comentarios: