La Hora de Acostarse y Dormir

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Su hijo juega un papel más activo que antes en su rutina de acostarse, ahora que es mayor, más independiente y capaz de tomar decisiones. Tiene sus juguetes favoritos que le hacen compañía y su manera establecida de prepararse para dormir. Disfruta escogiendo su pijama y quizá incluso las mantas. Necesita un patrón de sueño estable en ese etapa de su vida: si no descansa con regularidad por las noches, estará cansado y se mostrará rebelde, exigente y malhumorado al día siguiente. Quizá necesite ayuda para desarrollar buenos hábitos a la hora de acostarse porque prefiere seguir en compañía de los adultos.


Dormir Bien
Los niños necesitan una media de 10 horas de sueño por la noche, pero existe una considerable variabilidad entre individuos. Usted puede ayudar a su hijo a prepararse para acostarse haciéndole participar específicamente en actividades sosegadas al menos 20 minutos antes de que empiece su rutina habitual de irse a dormir. Se aconseja seguir un ritual predecible antes de dormir; pude consistir en bañarse, ponerse el pijama, cepillarse los dientes y acostarse mientras usted le lee un cuento. En cuanto este patrón esté firmemente impreso en su mente, al primer paso sabrá que la hora de acostarse se acerca.
Si es posible, procure que su hijo se acueste cada noche a la misma hora. Así se acostumbrará a un patrón de sueño fijo, física y psicológicamente. Por supuesto, algunas noches esta hora cambiará, pero no pasa nada.
En cuanto le haya arropado, léale un cuento corto en voz baja para que se relaje. Después, dele un abrazo y un beso y salga de la habitación.

Despertarse por la noche
Los estudios confirman que al menos el 15 por ciento de los niños de alrededor de 18 meses siguen despertándose con frecuencia por la noche.
Su hijo tiene buenas razones para desertarse y exigir compañía por las noches, quizá porque ha tenido una pesadilla, que podía deberse a un alimento concreto o a un cuento o video angustioso. Cuando se despierte llorando, consuélele y tranquilícele hasta que se relaje. Descubrirá que la presencia de un adulto le ayuda a volverse a dormir antes. No hay que confundir los terrores nocturnos con las pesadillas.
Un niño que experimenta terrores nocturnos puede tener los ojos abiertos de par en par mientras se sienta en la cama gritando, totalmente convencido de que el origen de sus miedos está justo delante de él. Calme a su hijo como lo haría si tuviera una pesadilla. Por fortuna, los terrores nocturnos son raros en los niños de estas edades.
Aún así, es posible que su hijo adquiera progresivamente el hábito de despertarse a media noche… y antes de que usted lo advierta, se despertará dos o tres veces cada noche sin falta. Para desalentar este hábito, mantenga a su hijo en su cama cuando se despierte por la noche. Naturalmente, usted debe acudir cuando grite o le llame, pero intente evitar que el niño salga de la habitación. Si insiste en levantarse, por ejemplo para ir al baño, vuélvale a acostar lo antes posible. Dígale que pronto se dormirá y luego salga de la habitación. No regrese de una manera inmediata si él vuelve a llamar, espere unos minutos antes de responder.
No cabe duda de que si su hijo sigue despertándose de noche y usted toma la decisión de sacarle del dormitorio para que beba o coma algo o quizá para jugar con él, probablemente se despertará a la misma hora a la noche siguiente. Después de todo, desde su punto de vista, despertarse de noche es muy divertido: hay comida, juegos y mucha atención por parte de sus padres. Pero usted debe atenderse a su plan de acción original. Si lo hace, descubrirá que lo de despertarse por las noches queda relegado al pasado.
Si su hijo se despierta temprano por la mañana, anímele a jugar solo, en lugar de reclamar su atención. Deje un montón de juguetes y libros en la cuna o al lado de la cama, para que se distraiga hasta que usted se levante.

Consejos:
Manténgalo activo durante el día: Es razonable pensar que un niño que duerme de día no tendrá mucho sueño por la noche. Haga lo que pueda para mantener a su hijo activo durante el día, aunque duerma la siesta.
Llévele siempre a su habitación: Muestre comprensión si se presenta en su dormitorio a media noche. Pero cuando se haya calmado, llévele a su propia cama con delicadeza pero con firmeza.
No se enfade: El agotamiento le reclamará descanso cuando su hijo se despierte con regularidad de noche, porque usted necesita dormir tanto como él, pero no pierda la calma. Cuanto más se irrite, más esquivo se hará el sueño.
Procure que el dormitorio infantil sea agradable: Su hijo querrá pasar más tiempo en su dormitorio por las noches si le gusta lo que ve. Invítele a participar en la elección de la decoración y deje que escoja los juguetes que quiere tener cerca. Algunos niños se van a dormir más fácilmente cuando hay una lamparita de noche encendida en su habitación.
Neutralice las perturbaciones potenciales: La música alta o el sonido del televisor, por ejemplo, quizá impidan dormir a su hijo, al igual que el ruido del tráfico de la calle. Haga cuanto pueda por reducir los ruidos que podrían despertarle por la noche.

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