Desarrollo Socio Emocional

Etiquetas:

Hacia los 15 meses de edad, los rasgos de personalidad de su hijo se revelan claramente y es posible anticipar cómo reaccionará cuando, por ejemplo, conozca a un extraño o no encuentre el juguete que busca, o cuando las cosas no salgan según lo planeado. Su desarrollo socioemocional entra en una nueva fase a esta edad, a medida que su propia identidad empieza a desarrollarse. Querrá tomar decisiones, hacer las cosas por sí mismo y puede que sea muy insistente.
Enseguida descubrirá que a su hijo le gusta salirse con la suya. A partir de los 15 meses, aproximadamente, se centrará casi exclusivamente en sí mismo. Cuando quería algo, esperará conseguirlo de inmediato y no le importará que los demás estén cansados o que lleve todo el día "dando la lata". Desde su punto de vista, él es lo primero y las opiniones o preferencias de los demás no cuentan.
Y no es sólo que prefiera estar al mando: insistirá mucho en ello. Si usted no le deja hacer lo que quiere, puede sufrir una rabieta. Su hijo se enfurecerá porque no le deja hacer lo que quiere en ese momento.
La obstinada determinación de su hijo no tendrá límites.


El egocentrismo infantil
Aunque este tipo de conducta en un adulto se describiría como egoísmo, esa descripción no es válida para un niño de esta edad. Su conducta es “egocéntrica” en el sentido literal de la palabra, más que “egoísta”.
Es egocéntrico porque no entiende el punto de vista de nadie más.
Se han realizado numerosos estudios psicológicos que confirman que a los niños de esta edad les cuesta plantearse cómo piensan y sienten los demás.
Este estado de egocentrismo (que puede durar hasta la edad de 3 o 4 años) afecta al desarrollo socioemocional de su hijo de varias maneras.
Baja tolerancia a la frustración:
Su egocentrismo conlleva que se quede totalmente conmocionado en cuanto sus deseos se vean entorpecidos, tanto por usted como porque simplemente no logre alcanzar su objetivo. Quizá experimente un repentino ataque de frustración que lo desborde; sencillamente, no puede creer que no consiga lo que quiere cuando lo quiere.
Indiferencia social:
Cuando observe a su hijo de 15 meses jugando en compañía de otros nos de la misma edad, comprobará que no son conscientes de los sentimientos de los demás.
El egocentrismo es la causa de que un niño arrebate un juguete de la mano del otro sin pensárselo dos veces ni preguntar, simplemente porque lo quiere.
Rabietas frecuentes:
Cuando haya marcado límites a su hijo de 2 o 3 años, es probable que él esté furioso con usted. Es incapaz de aceptar que usted ha fijado reglas para que él las cumpla, desde su perspectiva, sus sentimientos son lo primero.
Recuerde, no obstante, que su hijo sigue siendo un niño fantásticos, cariñoso, que da mucho amor, a usted y a otros miembros de la familia. A pesar del aumento de los berrinches y otras muestras de frustración, habrá muchas ocasiones en las que esté tranquilo y todos se diviertan mucho en su compañía. Disfrute de estos momentos y esfuércese por evitar que los episodios más incómodos les dominen.
Vulnerabilidad:
A pesar de esta exhibición de capacidad de decisión e independencia, su hijo sigue siendo vulnerable socioemocionalmente. El Mismo niño que apenas unos minutos antes se enfadaba porque usted había tenido la “desfachatez” de pedirle que dejara de jugar y se preparara para el baño, ahora se aferra a usted sollozando porque no encuentra su muñeco de peluche favorito. La confianza en sí mismo se tambalea fácilmente a esta edad, convirtiendo la alegría en aflicción, la risa en llanto, en un abrir y cerrar de ojos.
Y lo mismo es válido para la sociabilidad de su hijo. Habrá observado que disfruta en compañía de otros niños, aunque todavía no domine las prácticas sociales necesarias para jugar cooperativamente con ellos. Cuando esté con sus iguales, los observará con curiosidad y se sentirá cómodo y satisfecho en su compañía. Pero sólo hace falta que otro niño se le acerque inesperadamente para que, en cuestión de segundos, corra hacia usted en busca de protección porque se habrá asustado.

Apoyo y sensibilidad
Este contraste en su hijo entre determinación y seguridad en sí mismo y una evidente vulnerabilidad emocional exige tratar con sensibilidad sus cambios de humor. Por un lado, sus rabietas fuerzan el límite de la tolerancia de cualquier adulto y se necesita mucha voluntad para no ceder a sus exigencias. Por el otro, él necesita el cariño y el apoyo de sus padres cuando sufre algún percance.
Usted puede ayudar a su hijo enseñándole qué conducta es aceptable y cuál no, dándole mucho amor para aumentar su sensación de seguridad, ofreciéndole ayuda y consejo cuando se enfrente a retos demasiado difíciles y sugiriéndole maneras de aprender a relacionarse con otros niños

0 comentarios: