Estimulación de las Aptitudes Lingüísticas: de los 15 a 18 meses.

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El vocabulario de su hijo empezará a acumularse continuamente mientras escuche las conversaciones que tengan lugar a su alrededor. Es habitual que use distintas palabras al día (y comprenda el significado de literalmente centenares más) y empiece a formar frases de dos palabras con significado. Usted descubrirá rápidamente que hay una palabra que le gusta usar y detesta que la use alguien más, que es...."NO".

Sugerencias

Es importante establecer un buen contacto ocular cuando hable con su hijo. Además de captar su atención y mejorar su capacidad de escuchar, animarle a mantener el contacto visual mientras alguien le hable es una buena práctica social que le ayudará a relacionarse más eficazmente con los demás en el futuro. Quizá descubra que no parece escuchar lo que le dice a menos que esté mirándole a la cara, así que sitúese de modo que se asegure de que puedan mirarse mutuamente.

Su imaginación se desarrolla velozmente y usted puede aprovecharlo para estimular su uso del lenguaje. Por ejemplo, puede hablar con sus animales de peluche y fingir que le responden; cuente a su hijo lo que dicen y pídale que hable con ellos también. Se unirá rápidamente a este tipo de juego imaginativo; pronto podrá decirle sus nombres y toda clase de cosas que les ha
ocurrido. A esta edad, un teléfono de juguete cumple el mismo objetivo.





Se divertirá mucho hablando por teléfono como si mantuviera una conversación imaginaria con uno de sus amigos o quizá con uno de sus abuelos u otro miembro de la familia.

Aunque su hijo tendrá mucho que decir por sí mismo, a veces será muy lento en comunicarle a usted sus ideas y sentimientos. Intente no apremiarle o renunciará por completo a expresar las ideas. Relájese y deje que se tome todo el tiempo que necesite. Probablemente sólo necesite unos momentos más para encontrar las palabras que quiere utilizar. Tenga toda la paciencia que pueda con él.



A esta edad empieza a aprenderse los nombres de las distintas partes del cuerpo. Un buen momento para enseñarle estas palabras es a la hora del baño, o bien cuando se desnude para acostarse. Convierta esta actividad en un juego informal, quizá acariciándole la palma de la mano cuando le diga "Esto es tu mano" o tocándole suavemente la oreja cuando le explique "Esto es tu oreja". Haga lo mismo con los nombres de los objetos domésticos. en lugar de decirle a su hijo "Guarda eso", dígale "Guarda los juguetes en la caja grande". Le estará ayudando a ampliar su vocabulario por medio de un mayor uso del lenguaje cuando hable con él.

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